Cómo funcionan las semanas intensivas de clases en la Universidad de Santiago de Chile

Las semanas intensivas en la Universidad de Santiago de Chile (USACH) son un mecanismo académico que, más que un simple ajuste de calendario, representan una segunda oportunidad para quienes necesitan recuperar el ritmo de sus estudios. Funcionan como un paréntesis dentro del año universitario: un tiempo comprimido, exigente y concentrado, donde se cursa en tres o cuatro semanas lo que normalmente se desarrollaría en un semestre.
Qué son las semanas intensivas
La Vicerrectoría Académica de la USACH organiza estos períodos en invierno y verano, según el calendario oficial de la institución (Calendario Académico USACH). Se trata de cursos que se imparten durante el receso, con el objetivo de evitar retrasos en la progresión curricular. Los estudiantes pueden inscribir asignaturas que hayan reprobado o que necesiten adelantar, siempre bajo ciertas condiciones: ser alumno regular, haber obtenido una nota mínima de reprobación (generalmente 3.0) y cumplir con requisitos específicos en el caso de asignaturas con laboratorio (Periodo Intensivo de Invierno USACH).
En palabras simples, es un formato comprimido: menos semanas, más horas diarias, mayor intensidad.
Cómo se organizan las clases
Durante las semanas intensivas, los cursos se concentran en jornadas de varias horas al día, de lunes a viernes. La carga horaria es alta porque se busca cubrir el mismo contenido que en un semestre regular. Los estudiantes deben asistir a todas las sesiones, ya que la ausencia en una clase puede significar perder un porcentaje importante del curso.
La universidad establece un mínimo de 15 estudiantes para abrir cada curso, y el costo de inscripción suele rondar los $90.000 pesos chilenos por asignatura. Este valor se paga de manera independiente al arancel anual, lo que convierte a las semanas intensivas en una inversión adicional, aunque estratégica para quienes desean avanzar sin retrasos (Convocatoria USACH a cursos intensivos).
Ventajas para los estudiantes
Las semanas intensivas ofrecen beneficios claros:
- Recuperar asignaturas reprobadas sin esperar un semestre completo.
- Adelantar cursos y reducir la carga académica futura.
- Evitar retrasos en la titulación, especialmente en carreras con alta tasa de reprobación en ramos básicos.
- Concentrar esfuerzos en una sola asignatura, lo que permite mayor foco y dedicación.
Un estudiante de ingeniería comenta que cursar cálculo en modalidad intensiva fue como “vivir un semestre en un mes”, pero que esa experiencia le permitió no atrasar su plan de estudios y mantener su beca.
Comparación entre semestre regular e intensivo
| Aspecto | Semestre regular | Semana intensiva |
|---|---|---|
| Duración | 16-18 semanas | 3-4 semanas |
| Carga diaria | 2-3 horas por asignatura | 4-6 horas por asignatura |
| Número de cursos | Varios en paralelo | Uno por período |
| Costo | Incluido en arancel | Pago adicional por curso |
| Objetivo | Avance curricular estándar | Recuperación o adelanto |
Impacto académico y cultural
Las semanas intensivas no son solo un recurso administrativo, también reflejan una filosofía educativa: ofrecer segundas oportunidades y evitar que los estudiantes queden rezagados. En un contexto donde la deserción universitaria es un problema nacional, este formato se convierte en una herramienta de retención.
La ironía es que, mientras muchos estudiantes ven el receso como un tiempo de descanso, otros lo transforman en un maratón académico. Y esa diferencia marca el ritmo de quienes logran titularse a tiempo frente a quienes acumulan retrasos.
Testimonios y percepciones
Profesores de la Facultad de Química y Biología señalan que las semanas intensivas requieren un esfuerzo extra de planificación, pero que los resultados son positivos: “Los estudiantes que participan suelen mostrar mayor compromiso, porque saben que están recuperando una oportunidad”.
Algunos alumnos, en cambio, reconocen que la modalidad puede ser agotadora: “Es como estudiar con la presión de un reloj que nunca se detiene. Pero al final, vale la pena”.
Reflexión final
Las semanas intensivas en la Universidad de Santiago de Chile son un ejemplo de cómo la educación puede adaptarse a las necesidades reales de los estudiantes. No son fáciles: implican largas jornadas, concentración absoluta y un costo adicional. Pero también son una oportunidad invaluable para quienes buscan avanzar sin detenerse.
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